1 nov. 2017

Para leer: Zombie Island, de David Wellington



Es un hecho que las historias sobre zombis están trilladas a día de hoy, hasta podría decirse que huelen a podrido. Lo normal es encontrar historias basadas en los supervivientes, es decir, que explotan el factor humano y su degeneración en ciertas situaciones límite. Sin embargo es un género que ofrece infinidad de posibilidades por eso algunos autores, en su afán de innovar y diferenciarse del resto, intentan aportar cierta originalidad a sus relatos. Unas veces funciona y otras no. 

En Zombie Island, David Wellington intentó dar un giro de tuerca al concepto zombi, los cuales no dejan de ser muertos reanimados, descerebrados, cuyo único fin es comer carne fresca. Pero qué pasaría si por arte de magia alguien los pudiera controlar y utilizar para sus propósitos. Esta es la “novedad” de Zombie Island que, a mi modo de ver, queda lejos de ser original puesto que ya hemos visto-leído historias con zombis organizados, conscientes e incluso parlantes, además de personajes que por una causa u otra son capaces de controlar a los zombis a su antojo.

Desde mi punto de vista la mezcla de elementos deja mucho que desear. Hay un muerto viviente que conserva casi toda su capacidad cerebral por lo que es capaz de razonar, pensar, hablar… El resto son todos más tontos que una piedra, incluidas las momias del museo que aparecen a mitad de la novela. Gary, el muerto viviente, descubre que es capaz de controlar a los demás zombis a través de una especie de red vital (en este caso de muerte) que los une. El caso es que cualquier explicación lógica brilla por su ausencia, por lo que habrá que suponer que “lo hizo un mago”. El planteamiento deja bastantes flecos sueltos e incongruencias.

Por otro lado están los supervivientes, claro está, y un grupo militar de chicas islámicas adolescentes que vienen desde África, nada menos, para buscar unos medicamentos. Las acompaña un antiguo agente de la ONU y protagonista de la historia (algunos capítulos es él quien nos cuenta lo que va sucediendo). Los personajes van de aquí para allá, vale que en una historia de zombis siempre hay carreras y tiros por todos lados pero en esta ocasión me faltó argumento y sobre todo emoción. Las escenas me dejaron indiferente, pasaban sin más y poco aportaban a la trama. Los personajes, sobre todo los secundarios, me parecieron forzados con lo cual se me quedaron planos. La ambientación es muy básica, solo describe los escenarios para situar a los personajes pero lo cierto es que he leído novelas del género en las que puedes palpar la decadencia, oler la sangre y la podredumbre. En fin, que le faltó chicha.

Una novela que pese a ser pasable le falta emoción y profundidad. Será que como es una saga se está guardando lo mejor para el segundo libro…

El gatito Baldomero dice:

¡Un poquito de vidilla!
 

4 comentarios:

  1. Los zombis no me tiran mucho. Una pena que no fuera como pensabas.

    Un beso ;)

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    1. Últimamente me cuesta engancharme a cualquier libro...

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  2. Hola primor.
    No creo que le de la oportunidad. Tengo unos cuantos pendientes y otro de zombies...para mi los de Carlos Sisí son únicos y estoy leyendo Guerra Mundial Z, que también me está gustando.
    Así que más adelante tal vez.
    besos

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    1. Le he pedido a los reyes el último de Carlos Sisi, a ver si cae XD

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