9 mar. 2015

Para leer: Jungla de saltamontes, de Andrew Smith


Mantis religiosas gigantes, no necesito más para que una historia me atraiga como la miel a Winnie de Pooh. A simple vista puede parecer simplona porque ¿qué esperar de una novela sobre mantis religiosas gigantes y el Fin del Mundo? Pues, casi con seguridad, insectos gigantes que comen gente. ¡Pero esperen, no se vayan todavía, que aún hay más! Jungla de saltamontes es más que un puñado de insectos devoradores y humanos desesperados por sobrevivir; Jungla de saltamontes es una historia muy divertida, extravagante y original, además de estar repleta de matices e historias entrecruzadas.

A decir verdad, si el narrador o el tono hubieran sido distintos me habría cabreado que la aparición de los insectos imparables se retrasara hasta la mitad del libro. El caso es que las anécdotas que va contando Austin Szerba son tan entretenidas que ni me di cuenta de que faltaban las mantis. ¡Ni siquiera se habían comido a nadie aún! (Luego remonta, eso sí). Austin es un adolescente de dieciséis años, con el desbarajuste hormonal que eso supone. Al pobre le pone cachondo cualquier cosa y cualquier situación. Aparte están sus inquietudes y dudas, vamos que está hecho un lío porque está enamorado a la vez de su novia y de su mejor amigo, Robby Brees. Hay pues un triángulo amoroso bastante curioso que se aleja, gracias a Dios, de los clichés típicos de las novelas juveniles. Tanto es así que los protagonistas (Austin y Robby) dicen tacos, fuman, en alguna ocasión se emborrachan y además “experimentan”. Austin se pregunta si el resto de hombres estaban igual de confusos a su edad, o si experimentaban como él. Es un personaje común y atípico al mismo tiempo porque se comporta y expresa como lo haría cualquier chico de su edad, pero por otro lado su curiosidad le lleva a interesarse por la historia, su pasión. Se considera un historiador y por eso siempre dice la verdad. Aparte, como buen historiador, tiene la responsabilidad de documentar todo lo que va sucediendo cuando comienza eso del fin del mundo.

“A veces pienso, fascinado en las conexiones que se entretejen como una telaraña a través del espacio y el tiempo; en cómo un toro moribundo en la Rusia zarista pudo haber sido responsable del fin del mundo en Ealing, Iowa.
Es la verdad”.

Aparecen pues, de manera directa o indirecta, infinidad de personajes como el tatarabuelo de Austin, su abuelo, su padre, el dependiente de la casa de las tortitas o Earl Elgin, un joven que perdió un testículo cuando tenía nueve años por culpa de una ballena hinchable. En esta novela hay tantos datos curiosos como personajes, pues Austin documenta lo mejor posible cualquier aparición, por muy secundaria que sea. Ya sea por cosa del destino o por las consecuencias de la historia, los hilos que unen la trama se entrecruzan sin parar. Llegados al final resulta que están hilvanados de forma tan soberbia que dan ganas de levantarse y aplaudir.

En cuanto a los responsables del fin del mundo, cómo no, se trata de un laboratorio que tras hacer ciertos experimentos durante la Guerra Fría descubrieron por casualidad la forma de crear soldados imparables. En este caso mantis religiosas de dos metros, resistentes a las balas, que solo piensan en dos cosas: comer y aparearse.

Como podréis comprobar he dedicado poco más de un parrafito a la parte concerniente a las mantis pues Jungla de saltamontes es mucho más que una invasión de insectos. Hacía mucho que no disfrutaba, ni me reía tanto con una novela. El desparpajo de Austin es mítico, al igual que todo lo que ocurre en este pueblecito de Iowa, donde comienza el fin del mundo.

¿Podría ser mejor? Pues sí, porque resulta que Edgar Wright, director de jollitas como Scott Pilgrim contra el mundo y Shaun of the dead, está rodando una película basada en esta novela.

El gatito Baldomero dice:
¡Está genial!

4 comentarios:

  1. No creo que me anime pero me alegra ver que lo has disfrutado.
    Besotes!!!

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    Respuestas
    1. Creo que no es mucho de tu estilo XD

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  2. No sé, no sé... Si es tan enfocada a adolescentes no sé yo si me acabará gustando. Pero me la apunto.
    Buen artículo. :)

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    1. No sé si habrás visto o leído Scott Pilgrim, pues es del estilo sin llegar a ser tan fantasiosa. Creo que te gustaría, es una novela muy divertida e interesante. La verdad es que hay que leerla para poder llegar a captar su esencia porque es muy particular.

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