14 may. 2013

Para leer: Justine o los infortunios de la virtud, de Marqués de Sade


Tras la desafortunada lectura de Cincuenta sombras de Grey recordé esta obra clásica que llevaba mucho tiempo pendiente en mi estantería, qué mejor opción para quitarme el regustillo avainillado que me dejó E.L. James que una de las novelas del autor que dio nombre al sadismo. Imagino que todo el mundo conoce, aunque sea de oídas, al Marqués de Sade, filósofo y escritor francés de finales del siglo XIX, y si no daos una vuelta por la Wikipedia.

Justine o los infortunios de la virtud vio la luz de las sombras allá por el año 1791, y digo de las sombras porque esta obra se distribuyó de forma clandestina porque estuvo prohibida durante todo el siglo XIX. La verdad es que este señor debía tenerlos bien puestos para atreverse a escribir sobre estos temas en una época en que la iglesia era una institución con tanto poder. Así pasó, que el pobre Marqués estuvo encerrado durante veintisiete años, tildado de loco. Con lo que le gustaba al hombre el vicio y el despiporre seguro que lo pasó fatal. En la Bastilla fue donde escribió Justine (me ahorro el resto del título), y además lo hizo en tiempo récord, en quince días parió al monstruo. Realmente esta novela es un monstruo porque a día de hoy es capaz de seguir escandalizando a mucha gente. La obra de Sade puede resumirse en un concepto muy simple, el libertinaje y el vicio siempre gana a la virtud. La verdad es que al Marqués se le ve el plumero, se nota que le tira más la depravación por cómo trata a los personajes y los discursos que sueltan, al menos a la pobre Justine no le tiene ninguna compasión y sus reflexiones están ahí por compromiso la mayoría de veces y se quedan en un: ¡Ay, señor, cómo es usted tan malo! Dios le va a castigar... Ejem (el carraspeo es mío, no de Justine).

La chica se queda huérfana con doce años y se ve abocada a la miseria. Busca ayuda pero en lugar de encontrar ningún tipo de consuelo resulta que se topa una y otra vez con gente viciosa y sin escrúpulos que le hacen pasar por suplicios y calvarios. Justine más que virtuosa es gafe, os lo aseguro, porque la pobre va a dar con todos los delincuentes, asesinos y libertinos de París. La primera vez vale, podría comprenderlo porque al empezar la historia ella es muy jovencita e inocentona, la segunda te puede pillar por sorpresa pero ¡chiquilla! ¿Es que no lo ves venir? De verdad que me he desesperado y pienso que Justine o está realmente gafada o es que tiene una pedrada. Ambas cosas se las debería hacer mirar. Es así como va de mano en mano, de vara en vara y de... mejor no lo digo que estamos en horario infantil. Conoce a ladrones, cuatreros, pedófilos, monjes sádicos con un harem de concubinas sumisas... Así y todo no aprende la jodía y sigue metiéndose en líos. Si es que es para darte con la vara, niña, a ver si espabilas.

Lo que sí me ha sorprendido es que la novela sea tan explícita, más que nada por la época, aunque me pareció muy repetitiva la estructura que utiliza para desarrollar los sofismas. Los acontecimientos siempre suceden igual, como pasa con los capítulos de los Power Rangers que siempre es lo mismo. Primeramente Justine se encuentra con el personaje que le va a martirizar (esto ya se sabe de antemano porque es una pupas y aunque se hagan los buenos sabes que la van a maltratar de alguna forma), una vez se relata el pecado y se describen los gustos, desviaciones, depravaciones o intenciones asesinas, el personaje en cuestión te suelta una chapa de varias páginas para justificar lo que hace. Normalmente hay una carga contra la religión y la moralidad importantes y se llega a justificar desde el incesto hasta el asesinato. Luego de que Justine se escandalice por lo que el susodicho dijo, rebate con argumentos bastante flojos, a mi parecer, que no convencen a nadie. Eso sí, las desventuras de Justine son muy entretenidas y entre las líneas de la novela se pueden sacar muchas ideas interesantes, que cada cual compartirá en mayor o menor medida.

El discurso es en primera persona, pues es Justine la que cuenta la historia a su propia hermana con la que se cruza, sin ser consciente de que es ella, tras el paso de los años. Las dos hermanas son la metáfora idónea para la justificación del mensaje de toda la novela ya que Justine, como ya sabemos, es la encarnación de la virtud y las penurias mientras que su hermana representa el libertinaje y la buena vida.

Moraleja: si te metes a puta a tiempo conseguirás un marido rico y una vida acomodada.

En resumidas cuentas, es una novela clásica muy entretenida con una gran carga sexual y violenta, y que E.L. Jamen seguramente no habrá leído. Por cierto que hay una adaptación al cine que me vais a tener que jurar que no veréis jamás de los jamases. ¡No he visto película más mala en todos los días de mi vida!


El gatito Baldomero dice:

¡Qué heavy!

16 comentarios:

  1. Algo muy cierto es que de este tipo de novelas siempre puedes sacar una que otra idea interesante. Por ejemplo en 50 sombras me gusta la parte en la que Ana comenta como Cristian ve bien que una mujer mayor lo haya seducido cuando él aun era adolescente, pero como no se vería bien si un hombre se lo hubiera hecho a su hermana.
    ¡Saludos!
    Por cierto muy interesante la moraleja.

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    1. Se pueden sacar más moralejas pero esa es la más evidente. Me pregunto si el Marqués opinaría lo mismo jajaja.

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  2. La verdad es que así de primeras es una novela erótica CASI al uso... pero en el momento que sabes la edad de Justine, flipas xD
    A mí me encantó =)

    Besotes

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    1. En realidad a la carga erótica habría que sumarle los planteaminetos filosóficos que comparten protagonismo con la trama, creo que eso es lo más interesante de esta novela.

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  3. Pues tengo al Señor Marqués entre mis pendientes. Fíjate que me llama la atención y es de esos clásicos que siempre he tenido intención de leer, pero nunca ha caído de momento.

    Curiosa esa historia por eso, por ser tan... "incorrecta" para la época en que fue escrita.

    Un beso.

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    1. Más que incorrecta yo diría que por esos años tuvo que ser impactante. Ahora estamos acostumbrados a ver y leer de todo pero antes la violencia o el sadomasoquismo (término que ni existía) era cosa de mentes enfermas. Cómo cambian los tiempos y los puntos de vista.

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  4. Tengo el libro por casa, pero nunca me ha dado por leerlo. Quizás algún día, si no tengo nada más que leer...

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    1. Los eternos pendientes, yo tengo tantos que es imposible que los lea en una sola vida...

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  5. Tendría que ser toda una revolución en la época... No es un género que me llame mucho así que no creo que me atreva.
    Besotes!!!

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    1. No deja de ser una novela curiosa ;)

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  6. Lo he leído y me gustó, y hoy me has hecho reír, con tu conclusión y con tu alusión a lo que dicen literatura erótica actual.
    Si echamos la vista a este tipo de clásicos son mucho más subidos de tono y además encontramos literatura
    Besos

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    1. Es cierto que me sorprendió lo explícito que podía llegar a ser, más que nada porque antes había leído novelas eróticas del mismo siglo que no daban tantos detalles. La verdad es que pienso que fue muy valiente por escribir ya no sobre sexo de forma tan directa sino del propio sadismo, que por aquel entonces no se conocía como el concepto que tenemos ahora.

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  7. Pues no lo he leídoe pero siempre he tenido la idea de hacerlo. Lo que más me llama es la protagonista tan gafe xD
    Un beso!

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    1. Decir que es gafe es quedarse corto, es una pupas y además le deberían dar un guines por ser la que más gentuza se puede llegar a encontrar en tan pocos años.

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  8. Yo no creo que me atreva a leer ese libro. Llámame remilgada, pero a mí me parece que más que vicio ahí hay maltrato y tortura y no, ahora mismo no estoy preparada.

    Eso sí, me ha gustado mucho tu reseña porque por mucho que he oído hablar de este clásico (por mucho que mi novio me lo recomiende para que entienda de qué se habla cuando se habla de sadismo) me has aportado la comparación con los Powers Rangers que siempre ayuda para conocer el ritmo argumental jajaja.

    Un abrazo ^^

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    1. ¡Remilgada! XD

      Sí que es cierto, no solo trata sobre el "vicio", hay actos criminales y tortura. El principio es bastante suave pero conforme avanza se va ponienco la cosa más seria.

      Los Power Rangers, qué grandes. Me enteré de que todavía los siguen poniendo en la tele, son tan incombustibles como Doraemon.

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