22 nov. 2010

Adictos a la escritura: Especial terrorífico

Os dejo con el ejercicio programado para este mes en Adictos a la Escritura. Este mes de noviembre lo hemos dedicado a Halloween, o lo que es lo mismo pero en español, el día de los difuntos. Así que si os gustan los relatos de terror o intriga pasad por el blog de adictos y visitad a los autores que han participado ene l proyecto.
Os dejo pues con mi relato.


*Bizcocho para la noche de difuntos*

Mariela estaba en la cocina de su casa, trasteando con el horno de gas. Revisaba y revisaba el bizcocho que estaba cocinando y de vez en cuando chasqueaba la lengua con disgusto. No le estaba quedando tan perfecto como hubiese querido.
El resto de la casa estaba en silencio y a oscuras. Ya estaba bien entrada la noche y como Mariela sufría de soledad, y gustaba de ahorrar en las facturas de la luz, no acostumbraba a dejar luces encendidas innecesariamente.
La anciana sacó el bizcocho del horno y le quitó el molde con mucho cuidado. Luego espolvoreó por encima un poco de azúcar. Cuando terminó miró el reloj de la pared. Todavía eran las diez y aún faltaban un par de horas así que sacudió el delantal y lo colgó tras la puerta.
Dejó sobre la mesa la bandeja con el bizcocho, que estaba tan mullido que parecía un cojín, y lo partió en trozos con un cuchillo largo.
—Ya está —se dijo a sí misma. Después de vivir sola durante tantos años pensar en voz alta se había convertido en una costumbre.
Se sentó entonces en la mecedora, y antes de seguir con su labor de punto cogió el marco que le acompañaba aquella noche. La foto era muy antigua y mostraba, en blanco y negro, el retrato de un muchacho muy joven que sonreía a la cámara sosteniendo un salmón enorme por la cola. Mariela besó la imagen y la miró con la ternura de días más felices. Después volvió a dejar el marco sobre la mesa, muy cerca de ella, y se puso a tejer.
El segundero del reloj parecía acompasado con las agujas de Mariela, y el minutero avanzaba muy lentamente, como si pesara demasiado. Poco a poco, y con cada tic tac, Mariela iba cerrando los ojos, hasta que se quedó profundamente dormida.
Pasaron las horas y el reloj marcó las doce. Mariela roncaba plácidamente, con la labor sobre las piernas y un gato rollizo que ronroneaba calentito en el regazo de su dueña. Pero un sonido, un golpe en el piso de arriba, hizo que el animal levantase las orejas alerta.
Aquella casa era muy vieja, todavía con techos de maderos y muebles atestados de termitas, pero aquel sonido no era como el quejido de los muebles, eran pasos. Unos pasos lentos que atravesaban la planta alta.
Una puerta rechinó al abrirse y la luz de una de las habitaciones de arriba se encendió.
El gato se incorporó sobre las patas traseras, atento al sonido, y tan quieto como una estatua.
Ahora los pasos resonaron en la escalera, peldaño a peldaño, crujido a crujido, alguien se acercaba a la cocina. La puerta de cristal se abrió lentamente, como empujada por una corriente de aire, y el gato se encrespó y bufó al marco vacío. Corrió como un diablillo y se perdió en la oscuridad de la casa, probablemente para esconderse debajo del sofá.
Mariela refunfuñó, todavía soñando, y cambió de postura, pero no despertó. Ni siquiera cuando la silla que había a la mesa chirrió al moverse.

A la mañana siguiente los rayos vespertinos acariciaron las mejillas de la mujer. Con un parpadeo abrió los ojos y miró decepcionada por la ventana, pues ya era de día. Se había quedado dormida. Pero en la mesa, donde la noche anterior había dejado el bizcocho, sólo quedaban las migajas. El pastel había desaparecido.
Mariela sonrió y cogió la foto.
—Veo que sigues siendo igual de goloso que siempre, hijo mío. Otro año más que tu vieja madre se queda dormida. La próxima noche de difuntos intentaré no dormirme y compartiremos juntos el bizcocho.
Y diciendo esto besó de nuevo la foto con cariño y se levantó de la mecedora, los quehaceres cotidianos le esperaban.

16 comentarios:

  1. Hola Laura;
    Me ha gustado mucho el relato. Aunque debo confesar que pensé que era el marido jajaja.
    Bueno, no te molesto más, voy a ver si termino el mio y lo subo al blog.
    Un saludo.

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  2. Hola, Laura!

    Me encantó tu relato. También yo me imaginé algo macabro cuando el gato huyó al escuchar los pasos, jeje.

    Besos!

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  3. Pelos de punta al final...

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  4. OHHH:;D

    Me ha encantado:D
    Pobre madre, haciendo el biscocho para esperar a su querido hijo, y listo el gatito, ya podría haber despertado a su dueña y que así ella pudiera compartir la tarta con su retoño:D

    kisses queridaa Laura:D

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  5. Hay una cosa que yo no entiendo, siendo como somos cada vez más adictos, ¿como es que han salido tan pocos relatos?
    En todo caso, mis felicitaciones por sacar esta unión de blogs adelante.

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  6. Yo también pensé que sería su marido, pero me ha gustado mucho, sobretoo con la naturalidad en que la mujer le dice que se volverán a ver al año siguiente.

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  7. Muy buena narración y descripciones, me pusiste los pelos de punta!!me ha encantado Felicidades!!

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  8. Gracias a todas por comentar, me alegro de que os gustase, aunque yo no esté demasiado satisfecha con el resultado. No le pude dedicar el tiempo que merecía el relatito.

    Amaya esta vez hemos sido pocas las que nos hemos animado pero es comprensible porque es época de exámenes >.<

    Besitos a todas :)

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  9. Xd, cierto. Anda que no tengo yo trabajo corrigiendo exámenes y haciendo medias...

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  10. Laura, fenomenal como siempre.
    La verdad es que sí que pone un poquillo los pelos de punta. Pero me encanta los finales felices que les estáis dando a los relatos aunque sean de una temática tan escabrosa.
    Saluditos

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  11. Laura esta genial, yo también pensé que era el marido y que iba a ocurrir algo malo, así que me sorprendí con el final.
    Un gusto leerte, saludos!

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  12. Parece que todos los relatos son lacrimogenos ¬_¬
    Me ha encantado, realmente muy triste.. pero bello al mismo tiempo

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  13. también el hijo ¡mira que volver del más allá y comerse el pastel sin despertar a su madre! Pobre mujer. XD

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  14. Qué relato tan entrañable. Está muy bonito, ojalá el hijo hubiese despertado a la madre. Un beso!!

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  15. Me gusta mucho, la historia y como está narrada. Provoca inquietud y a la vez ternura. Muy bueno ^^

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  16. Jefa Laura S.B.:

    Tus escritos conservan ese toque de misterio que le das a tus palabras con personajes llenos de ternura.

    Pensé que iba a terminar de manera muy macabra la historia, pero ese final me tranquilizó hasta conmover mi corazón. Además, me agrada leer que los extranjeros hispanos son muy fieles a las tradiciones de los día de muertos.

    ¡Extrañé leerte!

    Saludos Karuna ^^

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