23 jun. 2014

Para leer: El Oráculo de Éstepal, de Antonio Martín Morales


Tarde o temprano tanto lo bueno como lo malo llega a su fin, y las sagas no iban a ser menos. Lo curioso de las sagas es la sensación que dejan cuando se terminan; por una parte satisfacción por conocer el desenlace (después de muchas páginas, tiempos de espera entre libros y horas de lectura) y por otra cierta melancolía por tener que dejar atrás ese mundo mágico que nos hizo soñar y a sus personajes, que tantos buenos ratos nos hicieron pasar.

Esta será una reseña corta, a pesar de que el último libro de La Horda del Diablo pasa de las seiscientas páginas. Será corta porque no quiero irme de la lengua (de las teclas más bien) y que se me escape algún espoiler inoportuno. Para quien no conozca la saga dejo los links con las reseñas anteriores:


El Oráculo de Éstepal comienza con el elenco de personajes desperdigado, cada cual en un rincón del mapa, con sus decepciones, sus misiones en curso y sus propios problemas, algunos más concluyentes y radicales que otros. Tras el final del libro IV creo que todos los lectores de la Horda esperábamos un milagro mágico que solucionara el “problemilla” que se labró el propio protagonista. Sin duda es un desenlace que se fragua a fuego lento, sin prisas pero sin pausa, con un hilo que terminará uniendo a protagonistas y secundarios en la esperada batalla final contra Rosellón, el usurpador del trono de Venteria. No faltan las batallas, como siempre bien orquestadas por el autor, ni por supuesto la magia oscura y la marca de los dioses, que desde el principio tienen mucho que ver con la suerte de Remo y sus compañeros.

Como sus antecesores, es un libro repleto de acción y magia que, no obstante, se resuelve de forma esperada. Quizás sea hasta ordinario (en el buen sentido de la palabra) para este tipo de historias épicas. Incluso las sorpresas más tristes encajan como si de alguna forma el destino no diera más opciones. Quizás la lógica que desprende el desenlace sea gracias al titiritero (al autor), que durante todo el libro es capaz de dirigir al lector por el camino correcto, haciendo que los giros que nos llevan al final sean las únicos posibles. Lo que quiero decir es que no cambiaría nada del final pues todo se resuelve tal y como debe ser.

En resumidas cuentas, El Oráculo de Éstepal es un buen cierre para una gran saga.

Aparte, y aunque ya lo mencioné antes en el blog, El Oráculo de Éstepal siempre será un libro muy especial para mí, ya que en su contraportada hay unas líneas de la última reseña que publiqué en el blog sobre la saga. Ya podréis imaginar la ilusión que me hace ser un pequeñísimo granito de arena de la gran montaña que supone La Horda del Diablo. Es por todo esto por lo que La Horda del Diablo siempre tendrán un lugar privilegiado en mi estantería.


El gatito Baldomero dice:

¡Es una obra maestra!

4 comentarios:

  1. Había oído hablar de esta saga, pero gracias a ti me han entrado ganas de leerla :)

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    1. Si te gusta la fantasía épica te la recomiendo.

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  2. Pues parece que es una saga a tener en cuenta.
    Besotes!!!

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    1. Lo es, sobre todo para ciertas edades, aunque yo ya peino algunas canas y mira jajaja.

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