28 oct. 2010

Sigue el ritmo: el doble espacio


La labor del escritor no se resume a contar una historia, o a darle vida a unos personajes interesantes, además de eso tiene la gran tarea de facilitar la lectura a su público. Esto se consigue a través del ritmo narrativo, del cual ya hemos visto algunos temas con anterioridad en Escritor L, pero esta vez hablaremos de algo tan sencillo como el doble espacio entre párrafos. El doble espacio es una cuestión puramente visual, a la que se le presta poca atención y que tiene una gran importancia para la buena lectura.

Primero la definición. Un salto de párrafo es cuando al término de una frase o párrafo bajamos a la línea siguiente, es decir, cuando utilizamos un punto y aparte. Lo normal en un texto es continuar justo en la línea de abajo siguiendo la continuidad del bloque (sobre eso no hay mucho que replicar), pero seguramente, mis aviesos lectores, ya habréis reparado en que en muchas ocasiones el espacio es doble (dejando así un margen muy característico entre párrafos).

Ejemplo práctico:

“Vimes se removió en su asiento, consciente de los latidos de su propio corazón, y contempló la neblina que cubría el río…
…y vio las alas.

Queridos padres (escribió Zanahoria, mientras cumplía con su deber de vigilar la niebla): la ciudad está haciendo la coronación, que es más complicado que como lo hacemos nosotros, y yo estoy de servicio”.

Cita de: ¡Guardias! ¿Guardias? De Terry Pratchett.

¿Y para qué sirve el doble espacio? Al que acierte le doy una piruleta.
Normalmente, y aparte de dar un respiro al lector, éste tipo de recurso se suele utilizar, sobre todo, para separar las diferentes escenas que hay dentro de un mismo capítulo. Cuando la acción cambia de escenario o personaje se separa con doble espacio de párrafo.
Es un error muy común, en los que empiezan a escribir sobre todo, abusar de estos espacios (hasta en los propios diálogos). Esto no es recomendable ya que un espacio así, que aunque os parezca pequeño es abismal para el lector, entorpece mucho el ritmo de lectura. Al haber tanta separación entre párrafos el lector, inconscientemente, separará la acción y además supone una pausa demasiado larga que lo único que consigue es entorpecer la continuidad de la escena. Como dirían en la calle: esto se lee a trompicones.

Este tipo de punto y “apartísimo” también puede servir como recurso para diferenciar otros casos; como un texto con cambios de narrador (que vaya variando de emisor: 1ª, 3ª persona), o de tiempos verbales (cuando en una narración pasamos del pasado al presente dentro del mismo relato).

Como veis la función del doble espacio es la de diferenciar bloques dentro de un texto. Cuando dudéis de dónde correspondería añadir un doble espacio leed detenidamente el contexto y si la acción es continuada dejadlo sólo en punto y aparte.

Y hasta aquí los consejos de hoy. Escriban y practiquen mucho, y denle ritmo a sus escritos.

5 comentarios:

  1. Yo pensaba que los dobles espacios eran para cada vez que cambiabas de párrafo. Me ha gustado esta entrada!!

    ResponderEliminar
  2. El doble espacio, ese gran desconocido... XD

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias mi querida Laura;D lo tenía sabido, pero me hiciste entender mejor lo que aun no me quedaba del todo claro;D

    kisses...

    ResponderEliminar
  4. Interesante, la verdad es que lo explicas muy clarito. Gracias!!

    ResponderEliminar
  5. ¡Qué interesante, Laura! No había caído en eso de que el abuso entorpece el ritmo de lectura. ¡Graciaaas!

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...