21 jul. 2010

Para leer: Escuela de Frikis de Gitty Daneshvari


Esta novela puedo definirla con tres sencillas palabras: genial, genial y genial. Con lo que podéis deducir que realmente me ha gustado mucho su lectura.

Quizás el título pueda engañar a simple vista. Confieso que desde que salió me fijé en su portada, su ilustración me parece de un estilo muy original. Nunca me decidía a traérmela a casa porque realmente el título me echaba para atrás. Los personajes protagonistas más que frikis son chicos con unas fobias exacebadas, y después de leerla he llegado a la conclusión de que el título no le encaja demasiado. Por el estilo de su portada también puede deducirse que se trata de una novela infantil, pero personalmente la catalogaría para todo ese público que quiera pasar un buen rato y que da lo mismo que tenga 12, 20 o 150 años.

Es una historia muy divertida, que trata sobre cuatro chicos de 12 y 13 años que sufren unas terribles fobias, cada uno la suya, y que las llevan a tales extremos que les impiden tener una vida normal.
No pude reírme más cuando leí esas primeras páginas, cuando la autora nos describe a cada personaje con su correspondiente fobia. Son dignos de mención así que allá vamos. Y no os preocupéis que no habrá spoilers de esos que tan temidos son. La info que os daré viene en la contra portada, aunque yo la adornaré un poco, por que es bien sosa.

Theo, un niño de 12 años, regordete y con fobia a la muerte, el sufrimiento, la enfermedad... Es una enciclopedia andante de estadísticas siniestras, y además necesita llevar siempre su teléfono móvil para llamar a sus familiares y asegurarse de que siguen vivos. Para tal fin lleva una libreta que tituló "vivos o muertos", donde va apuntando cada llamada.

Madeleine (mi favorita), tiene fobia a las arañas y cualquier tipo de insecto. Es inseparable de su velo negro, que siempre lleva en la cabeza, y su cinturón de sprays de insecticidas. Es bastante normal ver a Madeleine entre una humareda de repelente. Sus padres no ganan para fumigaciones.

Garrison, deportista con hidrofobia, le tiene pánico a las grandes masas de agua. Con sólo ver un riachuelo desde la carretera se desmalla de la impresión.

Lulu, que padece claustrofobia, necesita estar en espacios abiertos y en habitaciones con ventanas. Para casos de emergencia lleva a la muñeca unas esposas por si tiene que amarrarse para evitar que la metan en un ascensor.

Pero ahí no queda la cosa. Si los niños son pintorescos la directora de la escuela de verano, adonde van a parar para que les curen las fobias, es tremendamente surrealista, y hasta roza el absurdo.
Mrs. Wellington es una vieja gloria de los concursos de belleza. Está totalmente calva, usa pelucas y demasiadas dosis de maquillaje, que le aplica el conserje de la escuela, Schmidty. El conserje es un señor mayor, con los pantalones sobaqueros, calvo y con peinado acaracolado, es decir, con el típico "roetito" para ocultar tontamente la calvicie.
También hay que mencionar a Macarrones, el bulldog de la mansión, que siente repulsión al tacto de los adoquines de la calle y hay que ponerle sus zapatitos para salir.

Con el fin de curar sus miedos, los padres de estos críos deciden llevarlos a la escuela de Mrs. Wellington. Cuando llegan descubren que la mansión es tan extravagante como su directora. Las primeras lecciones consisten en practicar la sonrisa, la postura y el saludo, para ser los mejores en los certámenes de belleza. Pronto se empiezan a preguntar, y el lector también, en cómo van a superar sus miedos con semejantes enseñanzas.
Es cuando llega a un punto la historia da un giro, y ya uno se empieza a imaginar en qué consiste la terapia. He de decir que me fastidié a mi misma el final por imaginar lo que sucedería. A pesar de todo no creo que ese final sea tan previsible, dependiendo de cómo lo interpretes y lo vayas leyendo.

El estilo es muy sencillo, hay que pensar a qué público va dirigida la novela. No por ello carece de calidad, ya que a la narrativa podríamos darle un sobresaliente.

Es una lectura para todos, con la que os divertiréis y hachareis unas risas, y muy muy recomendable para esos pequeños lectores que se inician en la lectura.

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6 comentarios:

  1. Oye, pues tiene muy buena pinta!! Ahora me has dejado con la intriga de ver si el saaludo y la postura acabarán con sus fobias XDD.

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  2. ¡me encanta este libro!
    Lo leí hace un tiempo, pero sigo llendo a visitarlo de vez en cuando =D

    A mi también me encanta Madeleine >.<

    Bisous!

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  3. Madeleine es la mejor, todo el día rebozada en repelente, yo no sé cómo lo aguanta porque apestan que no veas.

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  4. Hola Laura, tienes un premio en mi blog.

    Bessosss

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  5. Hola Laura!!

    Mi hija tiene once años, lee mucho. La llevó todas las semanas a comprarse un libro, y justamente ayer, tuvo ese en la mano, yo recordaba haberlo visto aquí cuando vine a avisarte de la reseña, pero no había leído tu opinión, ains, si lo hubiera hecho se lo habría traído. Al final se ha comprado uno que se llama Espectros y otro más que no recuerdo el titulo, bueno, será la próxima.

    Besos

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  6. Iris es una lectura muy recomendable para esas edades. Yo creo que le gustaría porque es una historia muy divertida.

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