24 may. 2019

Para leer: Agónico carmesí, de Josep Játiva y Laura Burgos



Reconozco que esto no me lo esperaba. Me había hecho una idea sobre Agónico carmesí y lo que vendría a contar pero resulta que es una historia muy diferente a lo que tenía en mente. Y muy loca.

"Su obsesión por el color carmesí, la sumerge en un mundo de depravación donde ella es la pieza clave en una profecía demoníaca con intenciones eróticas. Amor, deseo y muerte se mezclan en esta experiencia de terror con tintes románticos".

Es una novela corta, más cercana al relato, narrada en primera persona por una joven obsesionada por la sangre, la violencia, el sexo y la muerte. La narración es vertiginosa, apenas da tregua porque los acontecimientos se suceden casi sin pausa, por lo que se lee del tirón. Lo que deja bien claro es que la protagonista es esclava de sus instintos, los cuales florecieron tras conocer al "amor de su vida": un psicópata, asesino en serie, que esconde un oscuro secreto. Sangre, sexo y amor sadomasoquista era lo que esperaba encontrar pero la verdad es que la historia de la pareja de asesinos acaba demasiado pronto y de forma abrupta. Esto desencadena la ira de la protagonista, eso sí, que jura vengar a su amado y destruir a las criaturas que se lo arrebataron.

Íncubos, ¿te lo puedes creer? Esto es lo que no me esperaba. Resulta que los que ponen patas arriba la vida de la chica son una especie de demonios sexuales, en realidad humanos corrompidos por sus deseos más oscuros, que pretenden hacer cumplir una profecía que vaticina el advenimiento de una antigua diosa de la sangre y el sexo. A mí me recordaron a los vampiros de The strain, porque al fin y al cabo son alimañas dominadas por el instinto de reproducción y que ansían el placer a toda costa, ya sea a través del dolor, la sangre o el sexo. Claro que en lugar de una lengua larga... Ya os podéis imaginar. ¿Os acordáis de un manga que se llamaba Urotsukidoji y que muchos vimos a escondidas cuando niños? Aparecían unos demonios que se cargaban a la gente reventándolos con sus penes hipertrofiados y gigantescos (eso es lo que recuerdo, supongo que también tendría su historia detrás). Pues bien, es inevitable acordarse de esta película cuando lees Agónico carmesí.

Son pocos los personajes que aparecen en la historia, tampoco creo que necesite más. Cada uno de ellos, incluida la protagonista, tienen unas características muy definidas conforme a sus papeles pero en realidad, al terminar, tuve la sensación de que no llegué a conocer bien a ninguno de ellos. Cada cual tiene sus motivaciones pero los autores no indagan más allá. Algo parecido ocurre con los temas que trata, que no son pocos. Es evidente que el hilo principal es la lucha contra los íncubos y los acontecimientos que llevan a la prota hasta su inevitable destino, pero habría estado bien frenar un poco y detenerse en ciertas cuestiones sobre las que la narración pasa de puntillas. Como por ejemplo la libertad sexual y de expresión de la mujer o el sadomasoquismo, el cual siempre está presente pero que a la hora de verdad solo retrata el sadismo. También tiene su parte de crítica social con la que es inevitable sentirse identificado.

A los aficionados del gore o las películas de serie B les va a encantar esta historia, aunque si esperas páginas cargadas de erotismo, siento decirlo pero se queda corta, pues el sadismo le da una paliza. Es el indiscutible protagonista de Agónico carmesí.

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