30 mar. 2015

Me mola lo que escribo, y punto

Tal vez me gane algún enemigo al compartir esta reflexión pero me parece un tema importante que me gustaría incluir en la sección EscritorL. Para la mayoría será evidente lo que voy a decir pero me consta, y podría demostrarlo con documentos gráficos, que no todo el mundo lo tiene asimilado.


Aficionados a la escritura hay muchos, de todos los tipos y niveles. Los hay que escriben para pasar el rato, para expresarse, para contar la historia de ese personaje al que no para de darle vueltas. En fin, que hay de todo. Pero el quid de la cuestión, a los que voy a referirme en este artículo, son aquellos que se autoproclaman escritores sin serlo. ¿Es escritor el que escribe?, ¿el que publica?, ¿el que tiene algún Bestseller en su bibiliografía? Yo digo que escritor es el que escribe sabiendo lo que hace. Después de todo, al igual que un carpintero debe conocer las herramientas con las que tratar la madera, el escritor debería dominar las concernientes al lenguaje.

¡¡Vade retro, Satanás!!
El camino del escritor es un constante aprendizaje y en cada uno de nosotros está poner empeño en mejorar (dentro de nuestras propias capacidades). ¡Hay que intentar hacer las cosas lo mejor que sepamos! Por eso me sorprende que haya tantos “escritores” que se aventuren a enviar sus manuscritos a editoriales, o autopublicarse (lo que es peor porque encima pretenden cobrarnos por un trabajo terrible), sin un mínimo de calidad. Una cosa es que te chifle la historia que acabas de escribir (si no eres tu propio fan quién lo va a ser) y otra muy distinta es pasar por alto que tu manuscrito está plagado de errores intolerables. Os sorprendería la cantidad de textos terribilísimos que he llegado a leer (publicados y a la venta). Con terribles no me refiero a historias moñas o soporíferas, sino a relatos y novelas sembradas de faltas de ortografía que claman al cielo y errores gramaticales que te hacen pensar que el autor ni siquiera sabe hablar. El estilo mejor no mencionarlo, porque dudo mucho que sepan ni que existe.

TODOS cometemos fallos al escribir, TENEMOS manías que solo se pulen con tiempo y empeño, además podemos desconocer ciertas normas lingüísticas por pura ignorancia que, a menos que alguien nos las reseñe, no nos damos cuenta del error. La cuestión es ser conscientes del nivel que tenemos, es la única forma de poder avanzar y ascender la empinada escalera que podría llevarnos hasta la publicación. Porque una cosa es segura, NINGUNA editorial seria va a publicar una novela plagada de faltas de ortografía o problemas con la gramática.
 ¡¿Pero esto qué xk#dj*hk* es?!
Para ser escritor quizás no haga falta publicar siquiera, pero al menos hay que escribir lo mejor posible. Si de verdad nos interesa el oficio, lo mínimo es dedicarle tiempo a estudiar y comprender cómo funcionan las herramientas que vamos a necesitar para nuestro trabajo.

23 mar. 2015

Para leer: Ciudad Humana, de Carlos J. Lluch


Si algo me chifla de las historias sobre zombis es la acción trepidante que las caracteriza. Ciudad Humana, sin embargo, es una novela atípica dentro del género puesto que los zombis quedan relegados para ceder el protagonismo a la propia ciudad. Más concretamente, se centra en el pequeño grupo de personas que la dirigen.

Ciudad Humana no empieza con el brote de un virus o sus inmediatas consecuencias sino que se desarrolla mucho después. Veinte años han pasado desde que el apocalipsis zombi redujera la humanidad a unos pocos supervivientes, los cuales fundaron el último reducto de vivos entre los restos de Cartagena. Aprendieron a sobrevivir y con mucho esfuerzo construyeron una ciudad donde sentirse a salvo. Esa es la herencia de Gonzalo, uno de los protagonistas y “presidente” por herencia e imposición. Ahora todo funciona como debe pero al poco de hacer oficial su toma de poderes comienzan los problemas. Los opositores son la menor de sus preocupaciones pues un traficante, El Príncipe, vuelve a comerciar con droga. Por si tener zombis dopados correteando por las calles fuera poco, también aparece un grupo terrorista que tras comenzar con algunos asesinatos en serie irán cometiendo atentados de mayor envergadura, para poner en jaque al gobierno de Gonzalo.

Son muchos los ingredientes que he encontrado en esta novela, por eso eché en falta algo más de thriller y desarrollo. El caso es que los acontecimientos se resuelven a través de conversaciones (si algo sobra son reuniones de gabinete) donde los personajes narran a modo de resumen lo acontecido. De igual modo se descubren sus historias pasadas ya que son ellos mismos, o algún secundario, los que comentan los momentos más terribles de cada cual. Son como microrrelatos integrados dentro de la trama que enriquecen el texto y le dan vida.

Más vida urbana es lo que eché de menos, después de todo la ciudad queda velada por la tríada que forman Gonzalo, Nacho y Alejandro. Estos tres personajes llevan la voz cantante, no solo en el gobierno sino de la historia en sí. De hecho la ambientación no me quedó muy clara, salvo leves pinceladas y algunas descripciones de monumentos poco vislumbré del escenario. Si no conoces Cartagena es complicado hacerte una idea de cómo es Ciudad Humana. De hecho, en según qué escenas, llegué a perderme y no sabía si estaban dentro o fuera de la ciudad. Puede ser que mi GPS literario no funcione muy bien, todo hay que decirlo.

Creo que el punto fuerte de Ciudad Humana son sus personajes. Algunos de ellos son tan arrolladores que cobran vida más allá de las palabras. Son muy reales y hacen justicia a la frase que en su portada resume, de un sablazo, la intención de la novela.

“Tras la plaga, el mundo cambió.
La humanidad, no.”

Ya que los personajes son tan importantes he de quejarme por una cuestión importante. No hay ni una sola mujer que tenga verdadero peso en el gobierno de Ciudad Humana. Está Carmela, me dirán los que la hayan leído. Sí, ¿pero qué cargo le dan a la pobre?, el de organizadora de festejos. “Encárgate de los canapés, mujer, que ya iré yo a matar zombis con mi pistolón”.

Porque le falta ese puntito femenino, por ciertas actitudes y por las expresiones burdas que abundan en los diálogos me llegó cierto tufillo a testosterona que tira para atrás… Solo diré una cosa más, dadle a una mujer cabreada una catana y rodarán cabezas. Que se lo digan a Michone…


El gatito Baldomero dice:
Está entretenido.

17 mar. 2015

Susto o muerte: Oculus


Me chiflan las historias que tienen que ver con espejos. Y si encima están relacionados con fantasmas o entes demoníacos mejor que mejor. En Oculus hay un espejo, un ente demoníaco, fantasmas y muertes misteriosas… Además está contada en dos tiempos entrecruzados (pasado y presente), lo cual no esperaba. Vamos, que me ha gustado pese a su comienzo y los cabos sueltos finales, que bien podrían resolverse en una segunda entrega.


La historia comienza con una tragedia familiar, un par de hermanos huérfanos que años después de la muerte de sus padres vuelven a reencontrarse. Según la versión oficial el cabeza de familia torturó y asesinó a la madre de ambos, para morir después a manos de su hijo menor por un disparo. El hijo, tras haber estado encerrado desde que se cometieron los crímenes, ha superado y asumido su culpa mientras que su hermana sigue empeñada en que el causante de todo fue el espejo. Nada más salir su hermano del psiquiátrico, se pone manos a la obra para demostrar que el espejo está maldito y fue quien provocó la locura de sus padres.


Hasta aquí Oculus no auguraba nada original ni diferente, es un comienzo lineal y predecible, pero la cosa cambia cuando los hermanos regresan a su antigua casa en busca de pruebas. Es ahí cuando el espejo, o el ente que lo habita, comienza a jugar con sus mentes hasta el punto de no discernir lo real del espejismo. De esta manera los personajes se entrecruzan constantemente con los ecos del pasado y reviven el calvario que pasaron siendo niños.


Más que sangre o sustos evidentes Oculus juega con la tensión, la angustia y el suspense, dejando en un segundo plano la presencia demoníaca para centrarse en la degeneración y la locura que sufrieron los padres de los niños. ¿Verdad o paranoia? Después de ver la película todavía me quedan algunas dudas porque ni siquiera se llega a resolver de dónde proviene el espejo o qué habita en él. De ahí que sea posible una segunda parte donde se resuelva el misterio, o eso espero. 

12 mar. 2015

Adiós, Maestro.

Hoy es un día muy triste para la literatura porque ha muerto uno de los grandes, el mejor: Sir Terry Pratchett.

Ni siquiera recuerdo qué edad tenía cuando leí la primera novela del Mundodisco; once, tal vez doce años. Brujerías fue la primera y todavía, después de tantos años, me sigo emocionando al sumergirme en ese disco tan maravilloso que vaga por el Universo sostenido por cuatro elefantes que viajan a lomos de una tortuga gigante. El caso es que he crecido con sus novelas: me he emocionado, reído a carcajadas, aprendido sobre la vida y la escritura y he disfrutado cada palabra, cada frase y cada una de sus "Verdades como Puños". Para mí no hay ni habrá ningún escritor que lo supere porque su humor y su visión del mundo son únicos e irrepetibles.

No sé si podréis llegar a entender lo triste que me siento, quizás muchos fans se sientan igual de desamparados tras la noticia, el caso es que desde hoy la Fantasía y la Ciencia Ficción se han quedado huérfanas. Al menos nos ha dejado gran parte de él impresa en sus novelas. Su obra será eterna.




9 mar. 2015

Para leer: Jungla de saltamontes, de Andrew Smith


Mantis religiosas gigantes, no necesito más para que una historia me atraiga como la miel a Winnie de Pooh. A simple vista puede parecer simplona porque ¿qué esperar de una novela sobre mantis religiosas gigantes y el Fin del Mundo? Pues, casi con seguridad, insectos gigantes que comen gente. ¡Pero esperen, no se vayan todavía, que aún hay más! Jungla de saltamontes es más que un puñado de insectos devoradores y humanos desesperados por sobrevivir; Jungla de saltamontes es una historia muy divertida, extravagante y original, además de estar repleta de matices e historias entrecruzadas.

A decir verdad, si el narrador o el tono hubieran sido distintos me habría cabreado que la aparición de los insectos imparables se retrasara hasta la mitad del libro. El caso es que las anécdotas que va contando Austin Szerba son tan entretenidas que ni me di cuenta de que faltaban las mantis. ¡Ni siquiera se habían comido a nadie aún! (Luego remonta, eso sí). Austin es un adolescente de dieciséis años, con el desbarajuste hormonal que eso supone. Al pobre le pone cachondo cualquier cosa y cualquier situación. Aparte están sus inquietudes y dudas, vamos que está hecho un lío porque está enamorado a la vez de su novia y de su mejor amigo, Robby Brees. Hay pues un triángulo amoroso bastante curioso que se aleja, gracias a Dios, de los clichés típicos de las novelas juveniles. Tanto es así que los protagonistas (Austin y Robby) dicen tacos, fuman, en alguna ocasión se emborrachan y además “experimentan”. Austin se pregunta si el resto de hombres estaban igual de confusos a su edad, o si experimentaban como él. Es un personaje común y atípico al mismo tiempo porque se comporta y expresa como lo haría cualquier chico de su edad, pero por otro lado su curiosidad le lleva a interesarse por la historia, su pasión. Se considera un historiador y por eso siempre dice la verdad. Aparte, como buen historiador, tiene la responsabilidad de documentar todo lo que va sucediendo cuando comienza eso del fin del mundo.

“A veces pienso, fascinado en las conexiones que se entretejen como una telaraña a través del espacio y el tiempo; en cómo un toro moribundo en la Rusia zarista pudo haber sido responsable del fin del mundo en Ealing, Iowa.
Es la verdad”.

Aparecen pues, de manera directa o indirecta, infinidad de personajes como el tatarabuelo de Austin, su abuelo, su padre, el dependiente de la casa de las tortitas o Earl Elgin, un joven que perdió un testículo cuando tenía nueve años por culpa de una ballena hinchable. En esta novela hay tantos datos curiosos como personajes, pues Austin documenta lo mejor posible cualquier aparición, por muy secundaria que sea. Ya sea por cosa del destino o por las consecuencias de la historia, los hilos que unen la trama se entrecruzan sin parar. Llegados al final resulta que están hilvanados de forma tan soberbia que dan ganas de levantarse y aplaudir.

En cuanto a los responsables del fin del mundo, cómo no, se trata de un laboratorio que tras hacer ciertos experimentos durante la Guerra Fría descubrieron por casualidad la forma de crear soldados imparables. En este caso mantis religiosas de dos metros, resistentes a las balas, que solo piensan en dos cosas: comer y aparearse.

Como podréis comprobar he dedicado poco más de un parrafito a la parte concerniente a las mantis pues Jungla de saltamontes es mucho más que una invasión de insectos. Hacía mucho que no disfrutaba, ni me reía tanto con una novela. El desparpajo de Austin es mítico, al igual que todo lo que ocurre en este pueblecito de Iowa, donde comienza el fin del mundo.

¿Podría ser mejor? Pues sí, porque resulta que Edgar Wright, director de jollitas como Scott Pilgrim contra el mundo y Shaun of the dead, está rodando una película basada en esta novela.

El gatito Baldomero dice:
¡Está genial!

2 mar. 2015

Susto o Muerte: Zombis Nazis 2 (Dead Snow 2)

Las segundas partes nunca fueron buenas. O eso dicen. Este hecho, que se cumple en el 80% de las secuelas, no impide que las veas por curiosidad y porque la primera parte tampoco fue tan mala como pensabas. La sorpresa llega cuando esa cinta que empezaste a ver por curiosidad, sin esperar nada salvo sangre y vísceras, está dentro del raro 20% en el que las segundas partes superan a la primera. Es el caso de Dead Snow 2, una comedia zombi de origen noruego digna de su etiqueta.


Dead Snow 1 pasó por mi reproductor sin pena ni gloria, y eso que la vi en versión original. Para mí fue una película más de zombis salvo porque se trataba de soldados nazis que llevaban años congelados (y muertos, claro) bajo la nieve. Después de que el típico grupito de jóvenes encontrasen un cofre con oro nazi, el temido ejército despierta para recuperar lo que es suyo. La prueba de que no me impresionó es que ni siquiera la incluí en la sección Susto o Muerte, donde solo incluyo pelis de terror dignas de ver. Como ya digo Dead Snow 2 no tiene nada que ver con su primera parte, que tenía un tono más serio. Esta segund parte es tremendamente divertida, con un argumento más sustancioso que el anterior y unos personajes originales y pintorescos.


El único superviviente de la masacre de la montaña ha perdido un brazo. Encima la policía cree que es responsable de las muertes de sus amigos. Él sabe la verdad, los zombis nazis siguen por ahí, en alguna parte, y pronto volverán a matar. Eso es un problema, y también que le hayan injertado por error el brazo del general zombi que, tal como sucediera en El Diablo metió la mano, es un tanto imprevisible y… peligroso.


Como la cosa empieza a desmadrarse y nadie le hace ni caso, decide llamar a un grupo antizombi de americanos, que se embarcan ipso facto para ayudarle a matar zombis nazis.

Expertos frikazos

Hay más elementos que hacen de Dead Snow 2 una película especial ya que ni siquiera los zombis son normales. Se trata de zombis vudú, que no transforman a nadie con sus mordeduras pero hablan y, dentro de lo que cabe, hasta piensan. El único que puede crear más zombis para su ejército es el general, pues tiene el poder de devolver la “vida” a los muertos. Poder que hereda de rebote nuestro prota con su brazo nuevo, aunque los zombis que crea son dóciles y buenos.


¿Y qué sale al mezclar todos estos ingredientes? La batalla más épica de la historia del cine: zombis nazis contra zombis militares rusos.


Como véis tiene de todo: litros de sangre, tripas y escenas muy bestias. Por si eso fuera poco también hay zombis entrañables que mueren una y otra vez.

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